¿Por Qué Es Importante Contar con Contratos?

Si te digo que es importante contar con contratos, de seguro me darás la razón. El problema en ocasiones es que los negocios hoy en día se mueven rápido, muy rápido… por eso muchas veces el empresario “no tiene tiempo” para detenerse a negociar un contrato.

Es cierto que, por lo general, los negocios se hacen de buena fe, pensando en cumplir lo negociado y en que ambas partes logren un provecho y un lucro pero…

¿Qué pasa cuando esa buena fe es traicionada o bien cuando, aún con la buena fe, alguna de las partes no cumple con su parte del acuerdo?

¿Qué pasa con las cosas que las partes tal vez platicaron en alguna ocasión pero no quedaron por escrito?

¿Qué es un contrato en México?

Los contratos son los acuerdos de voluntades que producen o transfieren derechos y/u obligaciones.

Los convenios son los acuerdos de voluntades que crean, transfieren, modifican o extinguen derechos y/u obligaciones.

Los contratos y convenios en México, dependiendo de su objeto, pueden ser regidos por el Código Civil o bien por el Código de Comercio.  Los contratos o convenios pueden ser verbales o escritos (salvo en algunos casos que la ley requiere que sean por escrito).

Contrato verbal vs. contrato por escrito

Ahora bien, lo acordado en un contrato verbal es difícil de probar mientras que lo acordado en un contrato por escrito da certeza de lo que se quiso contratar, es decir, de la voluntad de las partes.

Ahora, por otro lado, no solo es necesario, para la seguridad jurídica de los contratantes, que el contrato esté por escrito, sino que también es de suma importancia que el contrato este bien redactado, que el contrato realmente exponga y haga constar la voluntad de las partes; que el texto diga lo que los contratantes quieren decir.

La lengua, ya sea el español, el inglés o cualquier otro idioma, cuenta con muchas palabras que pueden ser interpretadas de diferente forma y es por eso que es importante que los acuerdos de voluntades sean redactados de manera clara, concisa y ¿quién mejor que un abogado para llevar al papel dichos acuerdos?

El diablo esta en los detalles

También es importante que consideres que, en muchas ocasiones, es al momento de querer plasmar en papel un negocio es cuando aparecen esos detalles que, originalmente no se habían contemplado pero que, una vez hecha la reflexión, pueden llegar a ser trascendentales para el negocio pretendido.

Pensemos que se va a comprar X cantidad de componentes para la manufactura algún producto.

Si la negociación se hace únicamente en forma verbal, tal vez nunca se toquen los temas de las garantías de lo comprado y de la responsabilidad económica del vendedor frente al comprador en caso de que lo comprado fuera defectuoso.

Las partes, en el papel, pueden establecer claramente los escenarios de responsabilidad.

Es cierto que la ley establece diversos criterios y reglas para la responsabilidad en caso de incumplimiento de contrato pero hay que estar conscientes que dichas reglas generales bien pueden ser “hechas a la medida del negocio específico” de que se trate, aumentando la seguridad jurídica de los contratantes.

Pensemos ahora en el incumplimiento de pago.

La ley establece que el “interés legal” es del 6% anual; dicha tasa está apenas por encima de la inflación (a veces) por lo que, para un deudor, tal vez no resulta una verdadera amenaza pagar el 6% anual por una deuda no pagada en tiempo y forma.

¿Qué tal si en el contrato se establece el pago del 4% mensual calculado de manera diaria, desde la fecha en al que el pago debió realizarse y hasta la fecha en la que el pago efectivamente se realice, como intereses moratorios?

Definitivamente para un deudor dicho interés moratorio si es de consideración.

Los abogados son muy rolleros…

Hablemos de otra realidad…. “los abogados son muy rolleros“… esto lo he escuchado ya en muchas ocasiones y si, estoy de acuerdo, pero también es importante que quien va a contratar algo tome en cuenta que, el “rollo” bien redactado por ese abogado, será el que lo proteja y el que delimite sus derechos y obligaciones.

Pensemos en un contrato verbal donde nunca se habló de que una de las partes debería asegurar una mercancía o una propiedad.

Definitivamente el contrato por escrito y la cláusula respectiva establecería si hay o no obligación de contratar un seguro, por qué monto, durante cuanto tiempo, qué requisitos aplican para la cancelación del seguro, quien es el beneficiario del mismo, etc.  Tal vez ese costo adicional, el del seguro, sea la diferencia entre un negocio rentable o no.

En fin, estas son solo unas cuantas ideas de porque es importante y aconsejable que los acuerdos de voluntades estén debidamente documentados.