No Compres un Bien Hipotecado

Cuando una persona compra un bien inmueble sobre el cual existe una hipoteca o embargo a favor de otra persona y ésta interpone un juicio hipotecario, entonces el nuevo adquirente del bien tendría que responder con dicho bien a favor del demandante.  Esto ya que la “acción real”, a diferencia de la personal, recae sobre el bien, aunque éste cambie de propietario.

Leer más

Qué Pasa Cuando la Prenda Baja de Valor?

De ser posible, hay que asegurar las deudas.

De ser posible, hay que asegurar las deudas.

Hace algunos días fui consultado sobre qué pasa si un bien dado en prenda baja de valor y entonces deja de ser suficiente para cubrir el adeudo que garantiza.  La ley contempla dicho supuesto protegiendo al acreedor pero es importante saber qué hay que hacer al respecto.  En este artículo daré una breve explicación.

Lo primero que hay que recordar es que la prenda, para garantizar una deuda, debe cumplir con las formalidades de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, entre ellas que se entregue al acreedor el objeto dado en prenda o bien que se haga un contrato (cuando el deudor se quede con la posesión del bien).

Leer más

Desenmascaremos los Embargos Mercantiles – Parte 2

En esta segunda parte, continuaremos desenmascarando algunos mitos de los embargos mercantiles.  Aquí puedes encontrar la primer parte.

Qué pasa con los bancos y los pagarés y cheques?

Los bancos, por ser instituciones trascendentales para la “salud financiera” del país, cuentan con una regulación especial respecto de la forma en la que pueden intentar recuperar las cantidades que se les adeudan.  Igualmente, los títulos de crédito, como los pagarés y los cheques, tienen cuentan con una regulación especial que, “facilita” el cobro de los adeudos.

La Ley de Instituciones de Crédito, establece que los contratos o pólizas en los que se hagan constar los créditos que otorguen las instituciones bancarias, junto con los estados de cuenta certificados por el contador facultado por la institución acreedora, serán título ejecutivo sin necesidad de reconocimiento de firma ni de otro requisito.

Leer más

Desenmascaremos el Embargo Mercantil – Parte 1

El embargo de bienes es una de esas figuras jurídicas muy temidas por los deudores y de la que se valen los acreedores, en muchas ocasiones, para atemorizar y amedrentar.  Acompáñame en esta primera parte para desenmascarar algunos puntos importantes de esta institución jurídica.

Hace unos días, Mar, bloguera responsable de la página “Mi Lucha contra la Usura”, me pidió que si podría abordar el tema de los embargos ya que es un tema de gran interés tanto para aquellas personas que tienen adeudos con los bancos, como para los que tienen adeudos con prestamistas particulares.

Qué es un embargo?

El embargo no es definido por la ley pero, por sus efectos podemos decir que se trata de un mandamiento formal de autoridad judicial que ordena al deudor la inmovilización de aquellos bienes embargados para que éstos queden como garantía de pago de la deuda incumplida.

De lo anterior, lo más importante que debemos tener en mente es que un embargo solamente puede ser ordenado por una autoridad judicial (dentro de un juicio) y nunca por el acreedor en forma particular.

El otro concepto importante es que los bienes embargados queda en garantía, es decir, no por estar embargados el deudor pierde la propiedad sobre ellos automáticamente, ya que para esto se tendrán que rematar, también mediante el procedimiento judicial establecidos por las leyes.

Qué no se puede embargar?

No todos los bienes del deudor son embargables.  Conforme al artículo 434 del Código Federal de Procedimientos Civiles, entre otros, los siguientes bienes no son embargables:

  • Los bienes que constituyan el patrimonio de familia, desde su inscripción en el Registro Público de la Propiedad;
  • El lecho cotidiano, los vestidos y los muebles de uso ordinario del deudor, de su cónyuge o de sus hijos, no siendo de lujo;
  • Los instrumentos, aparatos y útiles necesarios para el arte u oficio a que el deudor esté dedicado;
  • La maquinaria, instrumentos y animales propios para el cultivo agrícola, en cuanto fueren necesarios para el servicio de la finca a que estén destinados;
  • Los libros, aparatos, instrumentos y útiles de las personas que ejerzan o se dediquen al estudio de profesiones liberales;
  • Los efectos, maquinaria e instrumentos propios para el fomento y giro de las negociaciones mercantiles e industriales, en cuanto fueren necesarios para su servicio y movimiento;
  • Los derechos de uso y habitación;

Independientemente de lo anterior, es una realidad que, generalmente, los abogados, cuando tenemos que embargar bienes de un deudor, buscamos embargar bienes inmuebles ya que éstos no pueden ser escondidos por el deudor y, además, normalmente, aumentan de valor con el transcurso del tiempo.

El embargo debe ser sobre bienes del deudor.

Una duda recurrente es si el embargo puede afectar bienes que no sean propiedad del deudor.  La respuesta es categórica… No.

Por ejemplo, qué pasa si yo soy deudor de un banco por una tarjeta de crédito, estoy casado por sociedad conyugal y mi esposa tiene a su nombre nuestra casa?  En este caso, el banco pudiera embarga la casa pero solo por el 50% del valor de esta, ya que por el régimen matrimonial, la mitad de la casa es de mi propiedad aunque esté a nombre de mi esposa (asumiendo que la casa se compró después del matrimonio y que mi esposa no la recibió por herencia).

Qué pasa si la casa donde yo vivo es rentada?  El banco no la podría embargar.

Finalmente, suponiendo que el acreedor, se quisiera ver vivo y señalara para embargo uno o varios bienes que no son propiedad del deudor, el verdadero propietario tendría que acreditarle al juez que los bienes embargados son de su exclusiva propiedad para que el juez ordene su desembargo.  Si, ya sé que es engorroso pero así es.

En la segunda parte de este artículo comentaremos más específicamente qué y cómo se debe llevar a cabo un embargo de bienes.  Te recuerdo que puedes apuntarte para recibir, gratuitamente, nuestro Newsletter con las actualizaciones de esta página.

Estoy a tus órdenes. Saludos.

Jorge Mafud – (81) 8399-0579

La Prenda como Garantía de Obligaciones de Pago.

Una de las formas en la que un acreedor puede garantizar el cumplimiento de pago por parte de su deudor es mediante la formalización de una prenda.  La prenda, en derecho, es la contrapartida de la hipoteca, toda vez que la hipoteca se constituye sobre bienes inmuebles mientras que la prenda se constituye sobre bienes muebles.

 

La Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito (la “Ley”) en su artículo 334, establece de qué forma puede constituirse la prenda, que puede ser (a)  por la entrega al acreedor, de los bienes o títulos de crédito, si éstos son al portador, (b) por el endoso de los títulos de crédito en favor del acreedor, si se trata de títulos nominativos, y por este mismo endoso y la correspondiente anotación en el registro (como sucedería en el caso de las acciones de sociedades), (c) por la entrega, al acreedor, del título o del documento en que el crédito conste, cuando el título o crédito materia de la prenda no sean negociables, con inscripción del gravamen en el registro de emisión del título o con notificación hecha al deudor, según que se trate de títulos o créditos respecto de los cuales se exija o no tal registro, (d) por el depósito de los bienes o títulos, si éstos son al portador, en poder de un tercero que las partes hayan designado y a disposición del acreedor, (e) por el depósito de los bienes, a disposición del acreedor, en locales cuyas llaves queden en poder de éste, aun cuando tales locales sean de la propiedad o se encuentren dentro del establecimiento del deudor; (f) por la entrega o endoso del título representativo de los bienes objeto del contrato, o por la emisión o el endoso del bono de prenda relativo, (g) por la inscripción del contrato de crédito refaccionario o de habilitación o avío y (h) por el cumplimiento de los requisitos que señala la Ley General de Instituciones de Crédito, si se trata de créditos en libros.

 

Por otro lado, existe también, en el artículo 346 de la Ley, la “prenda sin transmisión de posesión” que es la que constituye un derecho real sobre bienes muebles que tiene por objeto garantizar el cumplimiento de una obligación y su preferencia en el pago, conservando el deudor la posesión de tales bienes.

 

Ahora bien, para la formalización de la prenda sin transmisión de posesión es necesaria la celebración de un contrato donde se establezca claramente cuál es la obligación que se garantiza y cuál es el bien mueble que sobre el que se constituye la garantía prendaria. 

 

Cabe mencionar que la prenda, por ser un contrato accesorio, requiere de la existencia previa de un contrato principal que, en todo caso, establezca la obligación del deudor frente al acreedor.

 

Por otro lado, también es importante mencionar que el hecho de que se dé un bien en prenda, no significa que el acreedor se convierte automáticamente en propietario del mismo.  Así, el artículo 341 de la Ley establece un procedimiento breve y sumario a favor del acreedor que tiene en su haber un crédito vencido en contra del deudor y que, por ello, puede proceder en contra de los bienes dados en prenda.  Dicho procedimiento consta de tres fases, consistentes, la primera, en la solicitud del acreedor al Juez para que autorice la venta de los bienes dados en prenda; la segunda, en la admisión de la petición de la venta y la notificación al deudor para que dentro del término de tres días se oponga a la misma exhibiendo el importe del adeudo y, la tercera, en la autorización de la venta, por el Juez, en caso de que el deudor no se hubiera opuesto a ella.

 

La prenda, como todas las figuras jurídicas, tiene diversos puntos a favor y en contra y, sobre todo, diversos puntos que, para el caso de que se pretenda constituir, deben ser checados por un abogado para estar seguros que la garantía se otorga correctamente.

 

No olvides que puedes suscribirte al Newsletter de Mafud Abogados para recibir, directamente en tu correo, los artículos que aquí se publican.

 

Quedo, como siempre, en espera de tus comentarios.  Saludos.

 

Jorge Mafud.