Sabías que los Embargos Caducan?

ACTUALIZADO 2017

El embargo implica el establecimiento, dentro de un juicio, de una garantía sobre de pago de una deuda con bienes del deudor.  Muchos deudores son afectados mediante embargos que, por una u otra razón, nunca se ejecutan, es decir, los bienes nunca se rematan y, entonces, pasan los años y el bien sigue embargado… pero, sabías que los embargos caducan?

Qué dice el Código Civil?

El Código Civil de Nuevo León, como los de los demás estados de México, establece en su artículo 2924 que podrá pedirse y deberá ordenarse en su caso, la cancelación total [del embargo], entre otras, cuando tratándose de un embargo, hayan transcurrido tres años desde la fecha de la inscripción.

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Sobre Deudores Solidarios – Publicación en El Norte.

El Norte

El dia de hoy, Domingo 6 de Septiembre del 2009, se publicó en el periódico El Norte, una nota respecto de los deudores solidarios en la que tuve intervención.  Agradezco a la reportera Violeta Montes de Oca por su entrevista.  Aqui les comparto la nota en formato PDF.

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Como siempre, estoy a sus órdenes en el (81)8399.0579.  Llámame para poderte apoyar con tus asuntos legales.

Jorge Mafud.

Fianza, Debe ser Prorrogada Expresamente.

Con relación al contrato de fianza regulado por el Código Civil, en ocasiones he sido abordado con la pregunta de si el fiador continúa obligado frente al acreedor cuando el contrato ha sido prorrogado por el acreedor y el deudor.  La respuesta es muy sencilla, si el fiador no se obligó expresamente, mediante un convenio modificatorio firmado por el, para continuar afianzando al deudor, la obligación del fiador termina, indudablemente, al vencer el contrato original.

 

Un caso común de esto y que sirve de ejemplo es el del contrato de arrendamiento de un inmueble, donde el arrendador le pidió al arrendatario que alguien firmara como fiador.  Siendo así y asumiendo que el contrato de arrendamiento contenga la cláusula respectiva donde el fiador se obliga a cubrir las obligaciones monetarias del arrendatario en caso de que éste no las cumpla, si el contrato de arrendamiento es por tiempo determinado, pensemos un año, la obligación del fiador solamente tendrá vigencia durante el año del contrato.  Es muy importante lo anterior, sobre todo para los arrendadores ya que es común que los arrendamientos se “prorroguen” de palabra, mediante la ocupación continua del arrendatario sin la oposición del arrendador.  En estos casos, si el fiador no firma un documento donde se obligue a continuar afianzado al arrendatario, el fiador quedará liberado de la obligación.

 

Sirve de apoyo a lo anterior el siguiente criterio judicial:

 

El consentimiento necesario para que el fiador continúe obligado a garantizar las obligaciones del arrendatario después de concluido el término del contrato, debe ser motivo de convenio expreso, ya que de la expresión relativa a que “el fiador acepta pagar las rentas adeudadas” no se puede derivar que el fiador se haya comprometido a pagar las rentas que no fueren cubiertas, aun después del vencimiento del contrato, sino que esa expresión se refiere indudablemente al compromiso del fiador de pagar las rentas que se adeudaran durante la vigencia del contrato y no las posteriores.”

 

Ahora bien, no hay que perder de vista que la fianza no sirve únicamente para los arrendamientos, sino para garantizar cualquier otro tipo de relación jurídica, por lo que es importante que cualquier acreedor que solicite a su deudor que exista un fiador para garantizar las obligaciones contractuales sea tomado en cuenta al momento de negociar cualquier tipo de modificación sustancial al contrato, entre las que se encuentran la vigencia, pactos respecto de intereses, precios, etc., ya que, en caso de controversia, el fiador pudiera intentar defenderse mediante los argumentos de que él se obligó conforme al contrato original y no así conforme a las modificaciones que éste pudiera sufrir por convenio entre el acreedor y el deudor.

 

Finalmente, no dejo de mencionar que si en el contrato principal o en el contrato de fianza (si es que este se celebra por separado) la cláusula de constitución de la fianza se redacta con sumo cuidado, se pueden salvar estas situaciones, estableciendo que el fiador se obliga durante la vigencia del contrato así como durante cualquier prórroga o bien estableciendo que el fiador acepta, desde la firma del contrato, cualquier modificación al contrato que sea celebrada entre el acreedor y el deudor; PERO de cualquier forma, de ser posible, siempre será conveniente obtener la firma de consentimiento del fiador para curarnos en salud.

 

Quedo a tus órdenes como siempre para cualquier duda o aclaración.  Recuerda suscribirte al Newsletter de Mafud Abogados!  Saludos.

 

Jorge Mafud.

 

Articulo Relacionado: Aval, Fiador y Deudor Solidario; Diferencias.  Obligados Solidarios; Algunas Ideas Mas.

Obligados Solidarios; Algunas Ideas Mas.

Hace algunos días publiqué un artículo que toca, en lo general, las diferencia entre el “aval”, el “fiador” y el “obligado solidario”; en este nuevo artículo abundaré un poco más en el tema de la obligación solidaria (también llamada deuda solidaria o solidaridad pasiva).

 

Al respecto, se han emitido criterios del Poder Judicial Federal que establecen, entre otras cosas, que (a) la solidaridad es por definición una modalidad que implica pluralidad de sujetos activos o pasivos, o ambos, respecto de una misma obligación; en donde cualquier acreedor (activa) puede exigir a cualquier deudor (pasiva), el cumplimiento de la misma, con la particularidad de que su cumplimiento extingue la obligación entre los acreedores y los deudores. En cambio, el aval constituye una institución netamente de garantía de títulos de crédito, (b) la solidaridad no se presume, el aval sí, (c) nada impide que la solidaridad se pacte en documento distinto al de la obligación relativa; en cambio, el aval debe constar en el cuerpo del documento o en hoja adherida a él, (d) si la obligación sobre la que existe pluralidad de sujetos es nula, ello hace carecer de sentido jurídico a la solidaridad, lo que no acontece con el aval, en el que a pesar de que la obligación del avalado sea nula, sería válida la del avalista, (e) es posible que la solidaridad se pacte bajo condición; en el aval esto no es jurídicamente permisible, (f) en la solidaridad todos los obligados se encuentran en un mismo plano y por regla general lo que beneficia a uno también lo reportan los demás; en el aval, el avalista queda obligado (solidariamente) sólo con aquél cuya firma ha garantizado, con independencia de la suerte de los demás obligados cambiarios y (g) el deudor solidario que paga por entero la deuda puede repetir en contra de los demás codeudores, pero a prorrata; el avalista que paga tiene acción por el valor total de lo pagado.

 

También se ha concluido que no es verdad que desaparezca la solidaridad pasiva cuando el acreedor demanda conjuntamente a todos los deudores solidarios, ni que así deba inferirse, por lo absurdo que resultaría que el acreedor, demandando la totalidad de la obligación a cada uno de los deudores, obtuviera varios pagos del mismo crédito, puesto que nadie ignora que con uno sólo de los deudores solidarios que pague, todos los demás quedan liberados frente al acreedor, quedando vivo el derecho del que pagó para repetir contra sus codeudores.

 

Adicionalmente se ha expresado que aunar los conceptos de fiador y de deudor solidario en la obligación principal, constituye una antinomia, porque por definición, fiador es el que paga al acreedor si el deudor no lo hace, es decir, el fiador es un deudor sustituto para el caso en el que el deudor principal no satisfaga la obligación; en tanto que el deudor solidario es aquel que como los otros deudores solidarios, está obligado a satisfacer en su totalidad la prestación debida.

 

Por otro lado, es importante hacer notar que una persona, puede, válidamente, constituirse en deudor solidario en el cumplimiento de la obligación de dar o de hacer a cargo de otra, por voluntad propia o por disposición de la ley, pero ello no quiere decir que el deudor solidario adquiere, por ese hecho, todos los derechos o prerrogativas que la causa generadora de la obligación irrogue al deudor principal, y que le den el mismo carácter que a éste, como sería el de comprador si fuera de compraventa, de arrendatario si se tratara del arrendamiento, etcétera; porque ese carácter lo otorga lo convenido en el contrato mas no el hecho de la solidaridad pasiva. De ahí que, aun cuando el deudor solidario respecto de obligaciones contraídas en un contrato de compraventa, responda de las obligaciones de su deudora, no adquiere los derechos que aquélla le corresponderían como adquirente, sino sólo en lo que pudiera tener relación con la obligación que contrae.

 

Como siempre, quedo en espera de tus comentarios, sugerencias o dudas… ojalá que este artículo te haya parecido interesante… saludos.

 

Jorge Mafud.

 

Articulos Relacionados: Fianza, Debe Ser Prorrogada Expresamente.

Aval, Fiador y Deudor Solidario; Diferencias.

ACTUALIZADO 2017

El “aval”, el “fiador” y el “obligado solidario” son figuras jurídicas que, aunque generalmente pudieran confundirse, con esencialmente diferentes.  Por lo anterior, en esta ocasión quiero abordar brevemente dichas figuras y, en artículos posteriores, entraré más a detalle a cada una.

Primeramente, que es un “aval”?  El Poder Judicial de la Federación, en cierta jurisprudencia obligatoria, ha expresado que “en nuestro sistema jurídico la figura del aval encuentra su regulación en los artículos 109 a 116 de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, correspondientes al título primero, capítulo segundo, denominado “De la letra de cambio”; así, esta institución se halla prevista y regulada como una garantía de tipo cambiario, por lo que su aplicación es exclusiva a los títulos de crédito…”.

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Por otro lado, también es importante señalar que, también mediante la jurisprudencia, se ha aceptado que “…cuando el empleo de la palabra “aval” aparece como una especie de cobertura económica para garantizar un negocio distinto de la letra de cambio u otro título de crédito, esta circunstancia debe atribuirse al desconocimiento jurídico de las partes respecto del peculiar régimen legal que posee ese instituto de garantía en materia mercantil, por lo que cuando quede evidenciada esta falta de técnica jurídica en la redacción de los contratos, el juzgador deberá acudir a la interpretación del documento en su conjunto, pues el uso equívoco del término “aval” no debe frustrar la intención real de las partes ni ser el vehículo para liberar de responsabilidad, libremente asumida, a uno de los contratantes…”.

Por otro lado, tenemos la figura jurídica del “fiador”, la cual se encuentra regulada en los códigos civiles (y no en la legislación mercantil).  Al respecto el Código Civil de Nuevo León, en su artículo 2686, establece que “la fianza es un contrato por el cual una persona se compromete con el acreedor a pagar por el deudor, si éste no lo hace”.  Al respecto, es de suma importancia tomar en cuenta que el fiador responderá frente al acreedor solo si el deudor no lo hace.  Cabe también mencionar que “la naturaleza de la fianza es accesoria, dado que se trata de un contrato que surge y depende de la existencia previa de una obligación contraída con motivo de la celebración de un contrato principal…”, según lo ha establecido el Poder Judicial Federal.

Ahora bien, el Código Civil también regula lo que es la “obligación o deuda solidaria”.  Al respecto, el artículo 1881 establece, entre otras cosas, que la solidaridad pasiva se da “…cuando dos o más deudores reporten la obligación de prestar, cada uno de por sí, en su totalidad, la prestación debida”.  Asimismo, el código establece que “la solidaridad no se presume; resulta de la ley o de la voluntad de las partes”.  Siendo así, el acreedor puede, válidamente, reclamar a cualquiera de los deudores solidarios o bien a todos ellos, la totalidad de la deuda, salvo que se hubiere dividido la deuda en el contrato.  Otra cuestión importante es que “el deudor solidario que paga por entero la deuda, tiene derecho de exigir de los otros codeudores la parte que en ella les corresponda. Salvo convenio en contrario, los deudores solidarios están obligados entre sí por partes iguales”.

De lo anterior podemos concluir que:

a)      la figura jurídica del aval, por disposición de ley, solo es aplicable a los títulos de crédito, salvo cuando en el contrato civil sea notorio que la terminología fue usada dado el desconocimiento de su acepción legal,

b)      la figura jurídica del fiador trae consigo un contrato accesorio al principal, es decir, el que le da origen a la fianza; por tanto, al fiador le aplican reglas y beneficios específicos y

c)      la obligación solidaria (o deuda solidaria) no implica la existencia de un contrato accesorio, sino que implica que dos o más personas se encuentran obligadas frente al acreedor por la totalidad del contrato de que se trate.

Ojalá estas breves ideas te hayan parecido interesantes; como te darás cuenta, obtener la garantía de que un tercero se hará cargo de las obligaciones de cierto deudor implica conocer los pormenores de la figura jurídica que se pretende utilizar y, además, es importantísimo que dicha figura jurídica sea documentada adecuadamente.

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