Consejo de Administración o Administrador Único; ¿Qué es Mejor?

Una de las primeras decisiones que deben tomar los socios de una nueva empresa es definir si ésta contará con un consejo de administración o administrador único.

Imaginemos una nueva sociedad, una nueva empresa con grandes sueños de éxitos comerciales…. Ahora imaginemos a sus 3 socios… todos amigos (o familiares) y todos con los mismos sueños de hacer que su nueva empresa nazca, crezca y rinda frutos…

De las primeras decisiones que deben tomar los socios de una nueva sociedad es la definición de los estatutos sociales que regirán a la entidad legal.

Entre esas decisiones también esta si la sociedad será administrada por un consejo de administración o administrador único.

¿Que dice la ley?

Según lo establecido por la Ley General de Sociedades Mercantiles, la administración de las sociedades anónimas la llevará el consejo de administración o bien el administrador único, mientras que en las sociedades de responsabilidad limitada por un consejo de gerentes o bien por un gerente general (para efectos prácticos es lo mismo).

Ahora pensemos que los 3 socios estarán, todo el tiempo, involucrados en la operación de la sociedad.

¿Que sería mejor?

¿Nombrar un consejo de administración o  administrador único?

¿Todos los socios trabajan en la empresa?

Ahora pensamos que, de los 3 socios de la sociedad, solo 2 la trabajarán mientras que el tercero solo aportó dinero.

Nuevamente, la decisión de si nombrar un consejo de administración o administrador único dependerá del lado por el que se vea.

Para empezar, tomemos en cuenta que, por regla general, los administradores son responsables, frente a los socios, por la marcha de la empresa.

Aquí es importante no confundir los roles de las personas involucradas ya que, mientras que en el ejemplo varios de los socios también son las personas que operarán el negocio pudiera darse el caso de que no fuera así, es decir, los administradores pudieran ser personas distintas de los socios.

Para la protección de todos los operadores del negocio, pudiera ser mejor establecer un consejo de administración donde todos los socios estén involucrados.

¿Por qué?

Porque, en teoría, para que la sociedad camine todos los administradores debieron estar de acuerdo.

Ahora, también es importante seguir las reglas legales, entre ellas, la de celebrar sesiones de consejo de administración cuando se vaya a tomar alguna decisión importante y fuera de lo común, esto para protección de todos los administradores (de conformidad con los estatutos sociales).

¿Socio capitalista?

Veamos el otro punto de vista… imaginemos que yo soy el socio capitalista de la sociedad (es decir, aporté dinero) y no estaré, para nada, involucrado en la administración de la misma.

Definitivamente para mí no sería conveniente ser parte del consejo de administración ya que, en caso de que los operadores del negocio llevaren a cabo algo sobre lo que no estoy de acuerdo, no podría argumentar que no estuve de acuerdo salvo que rigurosamente se llevara a cabo la oposición a la que se refiere la Ley.

¿Pero como me podría oponer si en realidad yo no opero el negocio?

Por esto es que te digo que la respuesta a la pregunta planteada siempre dependerá desde que óptica se vea.

Recordemos que los administradores tienen una obligación ineludible de rendir cuentas a los socios y así es como yo, como socio, me daré cuenta formalmente de cómo marcha la sociedad.

Ahora, como socio, también tengo a mi alcance mecanismos para oponerme a cierta operación de la sociedad o bien para hacer responsables a los administradores mediante la vía legal.

Obviamente hay muchas reglas particulares que no puedo tocar en este pequeño artículo pero a grandes rasgos estas ideas te dan una perspectiva inicial.

No olvides que la idea de establecer los estatutos sociales y el consejo de administración o administrador único es prever los problemas que pudieran surgir.

La Voluntad de las Partes es Ley Suprema entre Comerciantes

Es común escuchar que la voluntad de las partes es ley suprema entre comerciantes pero… ¿qué significa esto en realidad?

En esta ocasión quiero retomar el tema de la importancia de los contratos para los comerciantes.

Cabe señalar que, al decir “contratos” me refiero a ellos en el sentido más amplio posible, es decir, la connotación de la palabra incluye desde un contrato de 50 hojas (por decir un número) hasta la carta de intención o el correo electrónico que, aparentemente, no trae consigo derechos y obligaciones para las partes.

La voluntad de las partes es ley suprema

Entre los comerciantes (entiéndase personas físicas que practican el comercio o bien sociedades mercantiles en general), por el solo hecho de serlo, se rigen bajo un principio jurídico muy simple: “La voluntad de las partes es ley suprema”.

Este principio está contenido en el artículo 78 del Código de Comercio mexicano y, salvo que lo estipulado en el contrato fuere contrario a la ley o al orden público, dicho documento es la ley suprema entre las partes.

El mismo principio está reconocido internacionalmente por los tratos de los que México es parte.

Es por ello que, para los comerciantes, debe ser primordial que todo documento que pudiera traer aparejados derechos y obligaciones, sea debidamente revisado por un abogado.

El Código de Comercio establece en su artículo 78 que “en las convenciones mercantiles cada uno se obliga en la manera y términos que aparezca que quiso obligarse, sin que la validez del acto comercial dependa de la observancia de formalidades o requisitos determinados”.

La frase anterior es importantísima para los comerciantes, ya que, por ejemplo, un error de redacción en el contrato puede traer para ellos un detrimento enorme.

Pensemos en que dos comerciantes, negociaron intereses moratorios a razón del 3% mensual pero, sin quererlo, establecieron el contrato intereses al 3% anual.

El comerciante que deje de recibir el pago de lo debido y que pretenda cobrar los intereses moratorios se llevará una gran sorpresa debido al error.

Limites a la voluntad de las partes

Ahora bien, es verdad que la “libre voluntad de las partes” tiene algunos limites pero éstos mas bien tienen que ver con la forma del contrato en determinados casos.

Veamos lo que establece el artículo 79 del Código de Comercio: “Se exceptuarán de lo dispuesto en el artículo que precede:

I.- Los contratos que con arreglo a este Código ú otras leyes, deban reducirse a escritura o requieran formas o solemnidades necesarias para su eficacia;

II.- Los contratos celebrados en país extranjero en que la ley exige escrituras, formas o solemnidades determinadas para su validez, aunque no las exija la ley mexicana.

En uno y otro caso, los contratos que no llenen las circunstancias respectivamente requeridas, no producirán obligación ni acción en juicio.”

Así también, es necesario tomar en cuenta que los limites a la voluntad de las partes tendrán que ver con la licitud del objeto del contrato y con la imposibilidad de renunciar a derechos que, conforme a la ley, son irrenunciables.

Conclusión

Visto lo anterior, te reitero la importancia de que lo negociado entre empresarios sea plasmado con sumo cuidado en el documento que regirá la relación jurídica ya que, el error en la manera en la que el contrato es redactado puede llegar a tener consecuencias importantes.

Recuerda que siempre será más económico usar los servicios de un abogado para que redacte el contrato adecuadamente que pagarle para que defienda, en juicio, lo que en muchas ocasiones es indefendible.