Comercio Electrónico; Uno de Varios Artículos.

Hoy en día, el correo electrónico y del Internet es algo de lo más común (el uso del fax también, aunque va en descenso).  Estos lo ocupamos tanto para las cosas personales como para las cuestiones profesionales, generando, definitivamente, una mayor productividad por la velocidad y eficacia de la comunicación a distancia.  Ahora bien, qué tratamiento le da la ley mexicana a los actos de comercio que se realizan mediante el correo electrónico u otros medios de telecomunicaciones (correo electrónico, compras por Internet, uso del EDI (Electronic Data Interchange)?  El Código de Comercio de México (el “Código”) establece en su artículo 89, entre otras cosas, que “en los actos de comercio y en la formación de los mismos podrán emplearse los medios electrónicos, ópticos o cualquier otra tecnología”.  Por su parte el 89 bis del Código establece que “no se negarán efectos jurídicos, validez o fuerza obligatoria a cualquier tipo de información por la sola razón de que esté contenida en un mensaje de datos”.  A partir de ahí, podemos decir válidamente que el uso de los medios electrónicos es una forma que la ley reconoce para llevar a cabo el comercio.  Ahora bien, veamos parte de la regulación al respecto. 

 

En primer lugar, el Código establece, como definición para el “mensaje de datos” que es “la información generada, enviada, recibida o archivada por medios electrónicos, ópticos o cualquier otra tecnología”.  Es curioso que, en su afán de ser general, la definición no utiliza las palabras “correo” ni “internet”, lo cual considero, hubiera sido afortunado. 

 

Adicionalmente, el Código establece, en su artículo 90, que se presumirá que un mensaje de datos proviene del emisor si ha sido enviado (a) por el propio emisor, (b) usando medios de identificación, tales como claves o contraseñas del emisor o por alguna persona facultada para actuar en nombre del emisor respecto a ese mensaje de datos, o (c) por un sistema de información programado por el emisor o en su nombre para que opere automáticamente.  El gran problema del Código es que no establece y no define exactamente qué se debe entender por estos conceptos.  Es decir, cómo estar seguros de que el emisor es quien envío el mensaje?  En teoría, si una persona tiene una cuenta de correo pudiéramos pensar que él es el único autorizado para utilizarlo, pero en la realidad podemos encontrar que otras personas tengan acceso al medio de telecomunicación.  Igualmente pudiera suceder con los supuestos del inciso (b) y (c) anteriores. 

 

Pensando en un litigio, la gran pregunta sería, cómo comprobarle a un juez que quien envió el mensaje de datos fue realmente el representante legal de la contraparte o bien, una persona debidamente autorizada para hacerlo?  En ocasiones esto puede salvarse si, mediante un documento escrito y plasmado en papel (a la vieja usanza) se autoriza expresamente el uso de cierta cuenta de correo electrónico para el envío y recepción de mensajes de datos; la cláusula respectiva del contrato tendría que establecer que las partes reconocerán todo y cualquier mensaje enviado y/o recibo por esa cuenta de correo, independientemente de quien de click al boto de “enviar”.  Esto, por un lado daría mayor certidumbre a las partes respecto al uso del medio electrónico de comunicación pero implica que, por lo menos al inicio de la relación comercial, las partes tendrían que firmar, en papel, su entendimiento.  Sabemos que en muchas ocasiones, las partes nunca se reúnen para firmar un documento, lo cual deja al comercio electrónico, todavía, en cierta incertidumbre.

 

Adicionalmente, el Código establece, como medio para dar certidumbre respecto del quien envía un mensaje de datos, el uso de una “firma electrónica”, la cual define como “los datos en forma electrónica consignados en un mensaje de datos, o adjuntados o lógicamente asociados al mismo por cualquier tecnología, que son utilizados para identificar al firmante en relación con el mensaje de datos e indicar que el firmante aprueba la información contenida en el mensaje de datos, y que produce los mismos efectos jurídicos que la firma autógrafa, siendo admisible como prueba en juicio”.  Asimismo, se establece la existencia de la “firma electrónica avanzada o fiable”, la cual será aquella firma electrónica que cumpla, por lo menos, con los requisitos de que (i) los datos de creación de la firma, en el contexto en que son utilizados, correspondan exclusivamente al firmante, (ii) los datos de creación de la firma estuvieren, en el momento de la firma, bajo el control exclusivo  del firmante, (iii) sea posible detectar cualquier alteración de la firma electrónica hecha después del momento de la firma, y (iv) respecto a la integridad de la información de un mensaje de datos, sea posible detectar cualquier alteración de ésta hecha después del momento de la firma.  La problemática que aquí se encuentra es que, para obtener dicha firma electrónica avanzada, se requiere la intervención de terceros.

 

Hasta aquí, lo que podemos concluir es que el comercio electrónico, jurídicamente, está regulado, bien o mal pero se encuentra en el Código

 

Definitivamente el tema del comercio electrónico tiene mucha tela de donde cortar por lo que, en artículos posteriores entraré a mas detalles del mismo.

 

Por lo pronto, quedo a sus órdenes y en espera de sus comentarios. Saludos.

 

Jorge Mafud

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