Facturas, Algunas Recomendaciones

Hola, en esta ocasión quiero comentar algo que, ya en varias ocasiones, ha sido motivo de pláticas con diversos empresarios; me refiero a las facturas.  Todos las conocemos, las usamos y las pedimos para poder deducir impuestos y “acreditar” que hicimos una compra o una venta. 

 

Lo curioso de esto es que, de la revisión del Código de Comercio, nos damos cuenta que la factura no es un documento que mercantilmente este regulado por dicho código y, por ende, por si sola, no acredita que un cliente haya comprado algo y que, por lo tanto, nos deba la cantidad que la factura establece.  Esto es algo que todos los empresarios deben tener siempre en cuenta.  La factura, o más bien dicho, el “comprobante fiscal” es eso, un documento regulado por las leyes tributarias que, si bien sirven para hacer constar una operación comercial que tiene efectos fiscales, también es cierto que, por si misma, no implica la venta o compra de productos ya que, en todo caso, debe concatenarse con el pago realizado o recibido, según sea el caso. 

 

El Artículo 29 del Código Fiscal de la Federación, establece, entre muchas otras cosas que cuando las leyes fiscales establezcan a los contribuyentes la obligación de expedir comprobantes por las actividades que se realicen, dichos comprobantes deberán reunir los requisitos que señala el Artículo 29-A del mismo código y que las personas que adquieran bienes o usen servicios deberán solicitar el comprobante respectivo.  También establece que el comprobante deberá señalar en forma expresa si el pago de la contraprestación que ampara se hace en una sola exhibición o en parcialidades y que cuando la contraprestación se pague en una sola exhibición, en el comprobante deberá indicar el importe total de la operación, mientras que si la contraprestación se paga en parcialidades, deberá indicar, además del importe total de la operación, que el pago se realizará en parcialidades y, en su caso, el monto de la parcialidad que se cubre en ese momento.  Adicionalmente, cuando el pago de la contraprestación se haga en parcialidades, los contribuyentes deberán expedir un comprobante por cada una de esas parcialidades.

 

Ahora pongamos el siguiente ejemplo: Yo tengo una empresa que vende cuadernos.  Si una persona viene a mi establecimiento y me pide que le envíe a su domicilio 10 cajas de cuadernos rojos y yo, por equivocación, le envío 10 cajas de cuadernos azules y simultáneamente la factura respectiva y luego la persona rechaza la recepción de la mercancía, el hecho de que la factura haya sido emitida no implica la venta.  Más bien, comercialmente hablando, lo que implicaría la venta es que (a) me hubieran hecho el pedido y (b) el cliente hubiera recibido la mercancía (estoy sin entrar en la teoría jurídica de cuando se perfecciona la compraventa).  Por lo anterior, es de suma importancia que siempre el empresario vendedor se cerciore de que su comprador ha recibido y aceptado expresamente la mercancía vendida (mediante la firma de un recibo o bien de la misma factura, preferentemente con la leyenda “recibido” o “aceptado” y la fecha). 

 

He tenido casos donde el empresario me dice que tiene la factura pero no tiene como acreditar que el comprador recibió la mercancía.  Definitivamente una situación así representa dificultades para el vendedor que tendría que probar en juicio mediante otras pruebas para que el juez le de la razón.

 

Es cierto que nuestro derecho cuenta con mecanismos procesales tendientes a obtener la confesión del comprador respecto de la existencia de la deuda pero dicha confesión queda a la honestidad del comprador.  Tan es así que existen los “medios preparatorios a juicio” pero siempre será mejor para el vendedor contar con los mecanismos correctos de control para justificar las entregas de mercancías.

 

Otra cuestión importante es que, lo ideal sería que siempre sea el comprador (en caso de ser persona física) o bien un representante legal del comprador (en caso de personas morales) quien reciba la mercancía comprada.  Esto no siempre es factible ya que, cuando el comprador es una empresa ya cierto tamaño, los representantes legales generalmente no tienen la función de recibir la mercancía.  En estos casos, recomiendo que, como parte de la documentación de la operación, se establezca por escrito los nombres de las personas autorizadas por el comprador para recibir la mercancía comprada.  Lo anterior lo comentamos porque puede resultar complicado acreditar que “Juan López” era empleado del comprador cuando la mercancía fue recibida. 

 

En fin, este tema finalmente llega al punto en que, lo mejor para un vendedor siempre es contar con un contrato en donde las partes acuerden los términos y condiciones de la compra, el lugar de entrega, las personas autorizadas para recibir la mercancía, la forma de pago, los intereses moratorios en caso de retraso en el pago, los derechos de comprador respecto de las garantías de las mercancías, etc.

 

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Quedo, como siempre, en espera de sus comentarios, dudas o sugerencias.  Gracias y saludos.

 

Jorge Mafud

2 comentarios
  1. Roberto Rodriguez
    Roberto Rodriguez Dice:

    Lic. Jorge Mafud:

    Primero que nada permitame agradecerle y felicitarle por sus artículos.

    Leyendo sobre facturas me surgió una duda al respecto. Si ‘A’ compra un producto y recibe factura de ‘B’, a los 3 días ‘A’ regresa el producto pero se queda con la factura ¿ ‘A’ puede usar esa factura para deducir aunque el gasto realmente no lo hizo? ¿Como se controla esto?

    Muchas gracias y saludos.

    Responder

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